Sanford Meisner

Esta técnica para actores de cine y teatro la he experimentado personalmente y la encuentro muy efectiva. He pasado antes por numerosos años de estudio de otras técnicas como: Michael Chejov y Konstantin Stanislavski, así que puedo hacerme una idea sobre el valor artístico de este enfoque. Lo que me llamó la atención sobre la técnica Meisner fue el hecho de que actuar no es ponerse una máscara sino quitar capa tras capa hasta revelar el personaje.

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Sanford Meisner desarrolla su propia técnica interpretativa basada en el trabajo de Konstantin Stanislavski, cumpliendo así lo que el mismo creador había pedido: “Cread vuestro propio método. Haced algo que funcione para vosotros. Pero seguid rompiendo con la tradición. Os lo imploro”. 

Si la base del trabajo de Stanislavski es la memoria emocional, para Meisner la esencia es vivir con toda la verdad bajo circunstancias imaginarias. La atención está siempre en el compañero, en el otro actor. De esta manera te quitas presión y no te censuras. Cada uno trabaja desde su punto de vista, sin forzar, sin tensión y sin juzgarse a si mismo. Ganas así mayor libertad para crear y tal y como dice Larry Silverberg, dejas que ocurra el milagro: “Lo que tú eres de verdad es magnífico y totalmente único. El trabajo que compartiré con vosotros, la metodología Sanford Meisner es milagrosa.”

Mi alegría es enorme viendo los resultados de la técnica. Todo cambia. Se hace desde la verdad y se emplea la imaginación. Tienes la libertad de ser creativo y no se deja lugar a dudar de uno mismo. Un actor Meisner no necesita la confirmación de que su trabajo está bien hecho: sabe cuándo está trabajando bien porque lo siente. 

La “naturalidad” de la interpretación viene del escuchar de verdad y hablar de verdad en el momento. Esta técnica es una herramienta muy efectiva tanto para el trabajo en el escenario como para el trabajo delante de la cámara.  Los resultados son inmediatos y aprender a estar en el momento es una cualidad que se extiende a tu vida tanto dentro como fuera del escenario. Estar actuando de esta manera te permite olvidarte de ti mismo, dejarte en paz, permitir la manifestación de la intuición. La técnica Meisner está muy bien estructurada, es un trabajo conciso, excelente, accesible que necesita por otro lado una gran implicación. El actor Meisner debe estar muy motivado y comprometido.

La base de la técnica Meisner es el ejercicio de las repeticiones mecánicas. Estas repeticiones son como las escalas para un pianista. El propósito de las repeticiones no es leer comportamiento sino estar en comunión con otra persona y conectar a un nivel profundamente humano. Estar en el momento es en definitiva una característica de la vida misma, vivir intensamente con un alto nivel de conciencia no es solo el secreto del trabajo interpretativo bien hecho sino el secreto de la vida.

El trabajo continua con el proceso de asimilar que actuar es hacer, no es sentir. Por lo tanto se dedica tiempo a aprender a hacer y se introduce la noción de “actividad” o “tarea”. Un aspecto importante lo ocupa la imaginación. Esencial en la interpretación es crear unas circunstancias imaginarias basadas en un elemento de la verdad profundamente arraigado en ti, importante para ti. Todo esto se realiza con y desde tu imaginación. Esta es la parte extremadamente creativa de fantasía, que añades tú mismo al trabajo y que te permitirá disfrutar enormemente.

Otro aspecto que se entrena es la preparación emocional. Evidentemente todo esto no se quedará como ejercicio o como prueba de la habilidad que mejora tu vida como actor, sino que se pondrá en práctica a través de un estudio de escena. 

Muchas veces pensamos que actuar significa sentir emoción. Si se saca de contexto este aspecto resulta ser así, pero debemos tener en cuenta que la preparación emocional es una parte del trabajo y no se puede separar como tal. Hay que recordar en todo momento que actuar es hacer, no es sentir o hablar sobre algo. Aprendemos con la preparación emocional cómo utilizar el instrumento que somos. Esto nos dará más libertad ya que desarrollaremos el “instrumento” con ejercicios que nos acostumbrarán a la emoción.

Según Larry Silverberg, el 95% de los actores trabajan de una manera apagada, fingida y un 5% de los actores crean una actuación viva, verdadera y creíble. ¿Quieres ser parte de este 5%?

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